Cuando decides emprender por tu cuenta, hay dos opciones principales que no implican constituir una sociedad mercantil: darte de alta como autónomo o facturar a través de una cooperativa de trabajo asociado. Cada opción tiene ventajas e inconvenientes claros, y la mejor elección depende de tu situación personal, el volumen de facturación y el tipo de actividad que realices.
Qué es una cooperativa de trabajo asociado
Una cooperativa de trabajo asociado es una entidad jurídica formada por varios socios que se agrupan para prestar servicios profesionales a terceros. En la práctica, muchas cooperativas funcionan como «paraguas» para freelancers: tú te haces socio de la cooperativa, facturas a través de ella y cobras como si fueras un trabajador por cuenta ajena.
Las cooperativas de facturación más conocidas en España son Smart Ibérica, Factoo y CoopSmart, entre otras. El funcionamiento básico es:
- Tú consigues el cliente y negocias el trabajo.
- La cooperativa emite la factura al cliente en tu nombre.
- El cliente paga a la cooperativa.
- La cooperativa te paga como socio trabajador (con nómina), descontando la cuota de seguridad social y una comisión de gestión.
Diferencias clave entre autónomo y cooperativa
| Aspecto | Autónomo | Cooperativa |
|---|---|---|
| Régimen SS | RETA (autónomos) | Régimen General (cuenta ajena) |
| Cuota SS | Desde 80€ (tarifa plana) a 530+€ | ~6,5% sobre bruto (socio) + cotización empresa |
| IRPF | Declaración actividades económicas | Retención en nómina como asalariado |
| IVA | Declaración trimestral modelo 303 | Lo gestiona la cooperativa |
| Facturación | Tú emites facturas | La cooperativa factura por ti |
| Responsabilidad | Ilimitada (patrimonio personal) | Limitada a tu aportación |
| Gestión | Tú te encargas de todo | La cooperativa gestiona cotizaciones e impuestos |
| Comisión | Coste gestoría (50-150€/mes) | 6-12% de facturación |
| Prestaciones | Prestaciones RETA | Prestaciones Régimen General (paro incluido) |
Ventajas de la cooperativa frente al autónomo
Derecho a prestación por desempleo
Esta es la ventaja más significativa. Como socio cooperativista cotizas al Régimen General de la Seguridad Social, lo que te da derecho a prestación por desempleo (paro) cuando dejas de facturar. Como autónomo, la prestación por cese de actividad es más limitada y tiene requisitos más estrictos.
Cero gestión administrativa
La cooperativa se encarga de emitir facturas, declarar IVA, gestionar retenciones y cotizar a la Seguridad Social. Tú solo te preocupas de trabajar y conseguir clientes.
Responsabilidad limitada
Tu responsabilidad se limita a la aportación al capital social de la cooperativa (generalmente entre 500 y 1.000 euros). Como autónomo, respondes con todo tu patrimonio personal.
Sin cuota fija mensual
No pagas cuota de autónomos. La Seguridad Social se cotiza como porcentaje de tu facturación, así que si un mes no facturas, no pagas cotizaciones (pero tampoco cotizas).
Desventajas de la cooperativa
Comisión sobre facturación
La cooperativa cobra una comisión que suele oscilar entre el 6% y el 12% de tu facturación bruta. Si facturas 3.000 euros al mes, eso son 180-360 euros. Comparado con una gestoría de 60-80 euros al mes, el coste es significativamente mayor.
Menor control fiscal
Al tributar como asalariado, no puedes deducir gastos directamente. Como autónomo, puedes deducir gastos de tu actividad (oficina, material, viajes, formación, etc.) que reducen tu base imponible de IRPF. En cooperativa, tu base imponible es el bruto que facturas menos la comisión y las cotizaciones, sin posibilidad de deducir otros gastos.
Dependencia de un tercero
Tu facturación depende de que la cooperativa funcione correctamente. Si la cooperativa tiene problemas financieros o legales, te afecta directamente.
Zona gris legal
Las cooperativas de facturación han sido objeto de inspecciones de la Seguridad Social en los últimos años. La Inspección de Trabajo ha cuestionado en algunos casos si los socios cooperativistas son realmente trabajadores por cuenta ajena o si se trata de una relación laboral encubierta. Si la cooperativa no cumple los requisitos legales, puedes acabar con un problema de regularización.
Cuándo conviene la cooperativa
- Facturación baja e irregular: si facturas poco y de forma intermitente, la cooperativa te evita pagar una cuota fija de autónomos los meses que no facturas.
- Necesitas prestación por desempleo: si vienes de ser asalariado y quieres mantener la cotización en Régimen General para tener derecho a paro.
- No quieres gestión administrativa: si no quieres preocuparte de declaraciones trimestrales, IVA, IRPF, etc.
- Inicio de actividad temporal: si quieres probar una actividad freelance antes de comprometerte con el alta de autónomo.
Cuándo conviene ser autónomo
- Facturación regular y creciente: si facturas de forma constante, los costes fijos del autónomo son menores que la comisión de la cooperativa.
- Muchos gastos deducibles: si tienes gastos significativos (oficina, material, viajes, formación), ser autónomo te permite deducirlos y pagar menos IRPF.
- Facturación superior a 2.000-3.000 euros al mes: a partir de este nivel, la comisión de la cooperativa (6-12%) supera con creces el coste de una gestoría + cuota de autónomos, especialmente con tarifa plana.
- Proyección a largo plazo: si quieres construir un negocio estable, ser autónomo te da más control y credibilidad profesional.
Ejemplo comparativo
Imaginemos que factura 2.500 euros netos al mes:
| Concepto | Autónomo (tarifa plana) | Cooperativa (8%) |
|---|---|---|
| Facturación | 2.500 € | 2.500 € |
| Cuota SS / Comisión | -80 € | -200 € |
| Cotización SS (Rég. General) | - | ~-162 € |
| Gestoría | -70 € | Incluido |
| Gastos deducibles | Sí (reducen IRPF) | No |
| Neto aproximado | ~2.350 € | ~2.138 € |
En este ejemplo, ser autónomo con tarifa plana resulta más económico. La diferencia se amplía a medida que la facturación aumenta. Usa nuestra calculadora de beneficio neto para simular tu caso concreto, y la calculadora de cuota de autónomos para ver tu cuota exacta.
Conclusión
La cooperativa es una buena opción para quienes empiezan con facturación baja e irregular y quieren minimizar riesgos. Pero para la mayoría de profesionales que facturan de forma regular por encima de 1.500-2.000 euros al mes, ser autónomo es más rentable a medio y largo plazo, especialmente aprovechando la tarifa plana y las deducciones fiscales.
La clave está en hacer números para tu situación concreta. No hay una respuesta universal: depende de tu facturación, tus gastos, tu regularidad y tus prioridades (prestaciones, control, comodidad).
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